Son las 20.59 y no hago nada más que ver la lluvia.
Estoy sentada en mi escritorio frente a la ventana, y estoy segura de que cada persona que pasa me cree una loca… pues sí, creo que lo estoy.
Veo mi reflejo en la ventana, y también el de la lluvia. El sonido que hace cuando choca contra el balcón, y ese precipitado gran estruendo que hace cuando aumenta inesperadamente
No sabría explicar la enorme sonrisa que hay en mi rostro, no tengo idea del porque… no me importa, y tampoco quiero saberlo… solo sé que me encuentro excelente.
Frente a mí, hay un foco de luz, y es graciosísimo cuando lo miro detenidamente, porque pareciera que la lluvia saliera de la luz que emite
Los arboles mojados, y el viento en batalla contra la lluvia, crearon una noche maravillosa. Es cada vez más fuerte, ruge como un león hambriento, pero de pronto… disminuye junto con mi ritmo cardiaco… es una pena, porque me gustaría que esta lluvia fuese eterna.
Pasan millones de autos… como si esta fuese la única maldita calle en la que pudiesen transitar…
Esta ha sido una de las mejores noches de lluvia de mi vida, sin exagerar… combina todas las pequeñas cosas que amo de la vida… las hojas cayéndose, el viento, la noche, el silencio, la obscuridad, el frio, y por supuesto, la espontaneidad de la gran protagonista de la velada… que seso, con un solo abrir y cerrar de ojos… The rain come back again.